Viaje en Metro versión 2025

Disfraz de metro. Ok.

No, mejor vuelvo a checar, uno nunca sabe:

  1. Anillo de compromiso, joyas y tarjetas de crédito en la caja fuerte. Listo. No, es que mejor prevenir que lamentar, la neta. La chacha es de confianza, pero igual, no hay que dejar tentaciones.
  2. Cola de Caballo. Listo. Mejor no traer el pelo suelto, así se ve menos mi nuevo color.
  3. Maquillaje. Cero. El chiste es pasar desapercibida.
  4. Ropa Vieja. Ok. Bueno, en realidad no es VIEJA, obvio no tengo ropa vieja, dígamos lo menos “nice” posible, pues.
  5. Bolsa chiquita solo con lo básico (celular, no puedo vivir sin él y además mi honey me pidió que le avisara en cuánto llegue allá, mi vida, se preocupa un buen por mi), desinfectante, básico, y el monedero, pa’ las propinas y cualquier cosa que se ofrezca.
  6. Billetes escondidos en el chon. Ya. Y hasta le puse un segurito súper bien amarrado a la bolsita para que no se zafe. No, es que no quiero que me pase lo que me contó Menganita que se fue al centro el otro día, ultra disfrazada y todo, pero igual la descubrieron (digo, aquí entre nos… estoy segura que a leguas se notaba que no venía al caso rodeada de toda esa gentuza) y el caso es que le robaron todo su dinero. Bueno, no se lo “robaron”, más bien ella se lo dio a un tipejo que le dijo que le tenía que pagar antes de que le trajeran la mercancía, y claro, luego ya no se apareció ni él, ni la mercancía, “obviously”. También, es que a quién se le ocurre pagar antes de que te entreguen lo que compraste, y más en un puestucho de la calle. Aquí y en China pasaría eso, seguro. Pero bueno, yo no soy tan mensa. Voy súper bien protegida, la verdad.

Ya, me voy antes de que me arrepienta. No voy a dejar que otra vez ese viejo payaso horroroso que ni digo su nombre porque nada más de pensarlo se me retuerce el hígado critique a mi lindo país. Primero diciendo que todos los mexicanos ilegales son delincuentes y gente violenta. Ja. Claro… ¿y ahora con eso de que nos castiga imponiendo aranceles del 25 por ciento a todas nuestras exportaciones? Que se vaya a la chingada. No nos conoce bien como somos de solidarios los mexicanos. Por eso decidí ir al mercado de la Merced hoy. Y en metro, porque me da miedito llevar mi camioneta y dejarla quién sabe en que estacionamiento cochino, seguro me roban algo. Mejor no. Pensé irme en Uber, pero ya si estoy en esto, lo hago como todo el mundo. Bueno, okey, no como todo el mundo, pero bueno, yo me entiendo.

La última vez que me subí al metro fue en París. Nada que ver. Aunque en un momento había tanta gente que a Zutanita le abrieron la bolsa y le sacaron su celular. Ella ni enterada, hasta que estábamos en pleno Champs Elysées y quiso usar su teléfono para tomar una foto se dio cuenta. Fue una sensación muy desagradable, pero bueno. No se puede comparar. La gente no es la misma y París es París. Ahí si todo el tiempo nos movimos en camión y en metro. Digo, es el primer mundo, eso que ni qué.

¿Y ahora aquí qué? Yo muy macha y ya ni sé por dónde hay que entrar o qué. Nunca había venido sola. Ahora si me pasé. Obvio no vengo en hora pico, eso si ni loca. Ahí está la taquilla, le pregunto a la señorita.

O sea, quiubo, le tipa está desayunando. Hellou… típico de este país. Por eso estamos como estamos.

·- Buenos días señorita, ¿me puede explicar por favor cómo hago para ir al metro Merced?

·- ¿Señoritaaa, sí, la molesto?

Trágate el bocado pinche naca, no manches, ¿sí, de plano? Y ¿qué, traigo monitos en la cara o porque motivo o situación me ves así? Y luego se quejan de que no tienen un trabajo decente…

·- Okey, en la línea uno entonces, ajá, ¿la rosa? ¿Hago cambio en dónde? Y ¿Cuánto le debo por un boleto ida y vuelta? No, no tengo tarjeta señorita, nunca uso el metro, pero bueno, deme una, uno nunca sabe. Si, pues póngale de una vez veinte pesos, aquí tengo monedas, tenga, le pago.

Cinco pesos el viaje. O sea, nada. Me acuerdo que en Paris pagamos dos euros, wow. Cuarenta pesos más o menos. Qué cosa…pero bueno, allá si está todo súper cuidado, se ve que sirve de algo lo que pagas, en cambio aquí, ve nomás, una limpiadita no caería nada mal…

Por suerte no hay mucha gente, pero igual, me da cosita, la verdad, estoy bastante nerviosa. La bolsa la traigo súper apretada, no vaya a ser la de malas. Y bueno, ¿qué es esto? ¿No puede haber más escaleras? Ya no voy al gym al rato ¿eh? Me duelen las pantorrillas, que chafa, podrían poner más escaleras eléctricas, no manches.

Igual me voy hasta adelante, prefiero ir en los vagones que dice ahí para mujeres y niños. Ya me imagino el desastre aquí cuando hay un gentío, que horror. ¿Y tú que? Habiendo tantos vagones te tienes que poner justo aquí. Quítate por Dios. Uff, por suerte ahí viene.

Mejor ni me siento. ¡¿Pero, qué pasa?! ¡Casi salgo volando! ¿qué es esto? ¡Dios de mi vida! Pinche chofer, esto va rapidísimo, deja me agarro bien fuerte, y luego por supuesto me limpio súper bien las manos, seguro esto está lleno de bichos. No, no es cierto… yo cayéndome y checa esas maquillándose en plena montaña rusa. ¿Qué, será una vieja costumbre? Neta, todas se vienen pintando, que ridículas. Hasta creen que se van a mejorar…con tanto maquillaje más bien parecen payasos. Y ya, ni digo esa palabra que me recuerda al nefasto gringuito ese que se la pasa atacando mi bello país, ya quisiera. Si buena lección le está dando la peli esa de Emilia Pérez y su actriz principal, que yo sí creo que se merece el Oscar, ¿eh? Que se vea que los mexicanos somos bien chingones. Aunque ni la he visto y ni sé como se llama ella. Déjame busco. Me arriesgo a sacar mi celular dos minutos, total, todas lo vienen usando, ¡muy atrevidas ellas! Ojalá pase la señal en este pinche metro de cuarta.

Con esto sí que le vamos a callar la bocota a ese tipejo, demostrándole que una peli mexicana nativa que nos representa tan bien a todos puede ser un ejemplo de excelencia en el extranjero. A ver, ya, me pude conectar. Lo voy a googlear. Emilia Pérez actriz principal y director.

Ah chinga, ¿aquí dice que el director es francés, un tal Jacques Audiard que dice aquí que ni habla español y que la que sale de Emilia Pérez es una actriz española? O sea, ¿cómo? Claro, por eso tanta polémica y yo ni enterada…¡qué mensa! No pues ya, no dije nada. Pero ejemplos de mexicanos fregones debe haber, y muchos, de eso estoy segura, y ya, guardo esto antes de que pase cualquier cosa. Mejor prevenir que lamentar.

¿Y eso? No bueno, lo que me faltaba, un grupito de música, ¡qué les pasa, y además ranchera, por supuesto, y para colmo desafinan! ¿No lo pueden hacer un poco más fuerte? Y no, no lo puedo creer, checa a todas las nacas felices, aplaudiendo, claro, para ellas es EL show, gran espectáculo.

– ¡Esto está para dejar sordo a cualquiera!

No… ¿Dije eso en voz alta? ¡Me van a linchar, ya lo veo venir, mejor me bajo, total ya falta una estación, me cambio de vagón y ya.

 – El que se enoja no puede ser feliz.

 – ¡Parece menopáusica!

 – ¡Pero sin tratamiento!

Si no viniera sola me regresaba y les decía hasta de lo que se van a morir, te lo juro, pero no quiero problemas con esa gentuza, seguro se me vienen encima todas, si son re montoneras. ¡Se atrevió a tratarme de menopáusica! o sea ¿cómo, qué le pasa? Todas mis amigas me dicen siempre que me veo súper joven y además tengo cuerpazo. Quien se cree esa para decirme vieja, ¡a mí! porque seamos honestas, eso me dijo, vieja amargada. Eso lo será ella.

Mañana mismo hago cita para mi tratamiento de botox, no, definitivamente esto no me vuelve a pasar. ¿Y luego? Por estar pensando tonterías ya no sé ni para dónde queda el pinche mercado ese. La próxima vez me hago menos la valiente y busco uno más cerca de la casa, total, tianguis, mercado, la tiendita de la esquina, da igual, ¿no? Con tal de no ir a Walmart y a Costco. Nadie podrá decir que no participé como buena ciudadana.

Por fin, ahí está, parece una ciudad entera, que bárbaro, está gigante esta cosa. Entro, compro, me salgo y me regreso a la civilización. Ya cumplí.

Whatsapp

Yo

Hola honey, ya llegué. Todo bien. Love U. Besitos

Él

¡Por fin bebé! ¿segura que estás bien? ¿no quieres que te mande al chofer? Ya regresó del banco, puede ir por ti si quieres. Me quedé muy preocupado…

Yo

No, te dije que yo puedo hacer esto sola. Nos vemos en la casa. Emoji de corazón rojo.

Lo dije y lo cumplo.

– ¿Qué le damos güerita? Pásele, todo esta bien fresquito, ¿quiere probar los aguacates? Son para hoy.

– Sólo si son mexicanos, vengo a demostrarle al mundo que los mexicanos podemos, ¿verdad? Deme un kilo de aguacates, uno de tomate verde, y también quiero cilantro, y fruta pero que esté bien buena, también mexicana ¿eh? Una papaya, un kilo de guayabas, limones bien jugosos y también deme 3 jícamas. Eso es todo.

– Serían doscientos treinta señito.

– Sí, cómo no, péreme, ahorita se los doy.

Pero qué pendeja, ¿y ahora cómo saco el dinero? Eso me pasa por andar de desconfiada, ni modo que me meta la mano por ahí, ¿qué va a pensar esta señora? ¡Qué bruta!, ¿qué hago? No me atrevo a ir al baño aquí, si es que hay, debe estar hecho un asco, guácala, no.

-¿Sabe qué, ahorita regreso marchanta, me guarda las cosas?

Ya, ni le doy explicaciones. Total, ya vendrán más clientes, yo qué, no es mi problema ¿no dicen que la intención es lo que cuenta?

Uff.. ahí está mi Uber.

4 comentarios en “Viaje en Metro versión 2025”

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