Agencia para Encargos de Señoras – Capítulo 8

¡Listo el capítulo 8 de la Agencia para Encargos de Señoras! No lo dejen pasar, y, recuerden inscribirse a wattpad, seguirme (LorenaSama) y votar después de leer la historia.

¡Muchísimas gracias!

Hasta el viernes para más aventuras…

Agencia para Encargos de Señoras – Capítulo 8
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Agencia para Encargos de Señoras – Capítulo 7

¡Espero que hayan pasado un lindo fin de semana! Aquí les dejo el Capítulo 7 de nuestra historia “Agencia para Encargos de Señoras”. No se lo pierdan! y recuerden inscribirse en wattpad, seguirme y MUY importante: votar después de leer. MIL GRACIAS, disfruten!

Agencia para Encargos de Señoras – Capítulo 7
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Agencia para Encargos de Señoras – Capítulo 6

Ya es viernes, ¡día de lectura! Disfruten el capítulo 6 de la Agencia para Encargos de Señoras, y porfa, no olviden inscribirse en wattpad, seguirme y votar después de leer la historia. Acuérdense que a la gente buena le pasan cosas bonitas. ¡MUCHAS GRACIAS!

Agencia para Encargos de Señoras – Capítulo 6
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Nota Explicativa y Favorcito

Queridos lectores de mi blog,

Primero que nada les agradezco desde el fondo de mi corazón que estén acompañándome en esta nueva aventura.

Escribir esta novela fue divertido, interesante y muy enriquecedor, pues a través de la investigación de varios meses que hice antes de empezar a escribir, aprendí mucho sobre nuestra gran Ciudad de México y específicamente, sobre todo lo que ocurrió en el transcurso del año 1896 en su historia.

Para que ustedes lean que en la Alameda había una pista de patinaje que se acababa de inaugurar, yo tuve que leer, investigar, releer, cerciorarme de la información OTRA vez para estar segura. Y así cada detalle que hay en este libro que es tan especial para mi pues además de todo lo histórico que aprendí y la parte de ficción, que me encantó crear, detrás de los nombres y apellidos de los protagonistas se esconden gentes que han sido y seguirán siempre siendo una parte imprescindible de mi vida.

En fin, todo esto para decir que escribir es un trabajo muy minucioso, que toma su tiempo y su esfuerzo.

Ahora he decidido compartirlo con ustedes, pues es aquí en donde empecé y de aquí salieron mis primeros seguidores. Pero, resulta que si la publico directamente en el blog nadie más va a saber que lo estoy haciendo… y yo necesito que me lean todos los que puedan disfrutar esta novela, y por eso escogí wattpad, que es una aplicación especialmente hecha para compartir historias.

En estos días he ido entendiendo como funciona wattpad, y por eso les escribo. Para pedirles, que sean súper amables, y me hagan el GRAN favor de inscribirse directamente en Wattpad, y una vez inscritos, me sigan (estoy como LorenaSama) y SOBRE TODO, que le den click al botoncito que dice VOTAR cada vez que terminen de leer un capítulo.

¿Por qué les pido esto? Pues porque descubrí que las historias son clasificadas, no solo por la cantidad de lectores y de suscriptores, sino también por la cantidad de votos que tienen. Si quiero que algún día esta novela pase de ser la última en la lista a una de las primeras, pues necesito su ayuda, y sus votos, muchos.

Es algo muy sencillo y fácil de hacer… y me harán MUY feliz (como espero los haga muy felices leer la novela).

Háganlo porfa, si les gusta la historia, por supuesto, y si no, pasen de largo, y seguimos tan amigos como siempre.

¡¡¡MILES DE GRACIAS ANTICIPADAS!!!

¡¡¡Hasta mañana con un nuevo capítulo!!!

Lorena

 

 

 

 

 

Agencia para Encargos de Señoras – Capítulo 4

¡Hoy es lunes, día de lectura! Espero que hayan pasado un lindo fin de semana y sobretodo, que hayan aprovechado para empezar, o seguir leyendo la Agencia para Encargos de Señoras… Aquí les dejo el Capítulo 4, ¡¡¡disfruten!!! y recuerden… ¡sólo tendrán que esperar hasta el miércoles para conocer lo que sigue!

Agencia para Encargos de Señoras – Capítulo 4
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Agencia para Encargos de Señoras – Capítulo 3

Nada mejor que una buena lectura para empezar bien el día: aquí les dejo, queridos amigos, el capítulo 3 de la “Agencia para Encargos de Señoras”.
No se olviden de leer los primeros capítulos si aún no conocen la historia; todo está en Wattpad.
Y porfa… dejen sus comentarios directamente en la página de wattpad, y claro, aquí también, o en la página de Facebook si quieren!!! Me encantan!!!
DISFRUTEN, buen fin de semana y hasta el lunes para seguir con las aventuras de María del Carmen!!!

Agencia para Encargos de Señoras

Queridos y definitivamente apreciados lectores de mi blog:

Les escribo estas líneas desde la ya famosa en mi vida isla de Noirmoutier, en donde he pasado no uno, sino muchos veranos y momentos de mi vida desde que llegué a Francia.

Este año cumplí 50 y mi hijo mayor, 18. Se preguntarán entonces, ¿por qué no estoy en un viaje súper especial para festejar tan importantes eventos?

La respuesta es muy fácil y triste a la vez: Por culpa de este maldito virus que nos ha cambiado la vida a todos y nos tiene en ascuas. Que ha matado a tanta gente inocente y a los demás nos tiene amenazados constantemente. Pues eso. Nuestro viaje de cumple ha sido anulado. Así de simple. Pero tenemos mucha suerte de poder disfrutar de esta casa en esta isla que es tan bonita y a la que queremos tanto.

Así que aquí estamos pasando nuestras vacaciones COVID19. Con nuestros tapabocas para salir y entrar a cualquier lado y el resto del tiempo tratando de vacacionar lo mas normalmente posible.

Solo que nada es “normal”. Tengo que confesar que durante el confinamiento de dos meses en Lyon lo único que hice fue dar mis clases a distancia y ver series. Y tratar de sobrevivir lo mejor posible con mis hijos adolescentes y mi esposo. Y lo logramos. No leí ni un libro, ni hice nada extraordinario. Viví, platiqué. Me enamoré de Jamie Fraser (sí… mi marido lo sabe…) y gracias a ese mismo Jamie Fraser, y a Claire, claro está, tuve unas muy buenas noches y hasta algunas mañanas de uff, como dice mi hija Paola (los fans comprenderán). Y bueno…ahora estoy aquí. En una semana he leído ya tres libros y mis ganas de escribir y estar con todos ustedes resucitaron de las cenizas… que en donde hay cenizas puede haber fuego, ¿qué no?

Este era el segundo año en el que iba a participar en un concurso con mi segunda novela: Agencia para encargos de Señoras. El dichoso concurso fue cancelado por oh, sí, nuestro odiado COVID19. Pensaba esperarme al año que entra pero luego dije NOOOOO COVID19, tu no vas a ganar. Aquí gano yo, sí o sí. Y que me acuerdo de ustedes. Y de una aplicación de la que una querida amiga me habló hace mucho tiempo. Y me decido. Y aquí está: en wattpad, mi segunda novela. Disfrútenla y si les gusta, porfa, pongan comentarios directamente en la página de wattpad, eso me ayudará a tener más lectores. Si no les gusta pasen de largo y ya, seguimos siendo tan amigos!

No sé si estoy compartiendo correctamente aquí el enlace, pero si no, vayan a mi página de Facebook del blog, Vivo aquí pero soy de Allá y ahí encontrarán el link directo a la novela. Todos los lunes, miércoles y viernes habrá nuevos capítulos. ¡¡¡¡Disfruten!!!

LOS QUIERO Y DESDE YA LES DOY LAS GRACIAS POR SU APOYO INCONDICIONAL.

Lorena

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Propósitos de Año Nuevo

Ora si, lo logré. No lo puedo creer, mi primera clase de Zumba. Wow. Estuvo chida, la verdad. Y bien que si pude seguirle el ritmito al Edison, que por cierto, que buenas pompis se carga, ya las quisiera yo para un paseito en Chapul. Y la música así, pegajosita, como me gusta. Si regreso, ¿eh? Y capaz y ahora si por primera vez en mi vida logro cumplir con mis propósitos de año nuevo. No, porque tengo que ser sincera. Si me pasé un poquito en estas fiestas, y se me hace que por ahí traigo unos 4-5 kilitos de más. Nada grave, pero si se me nota ya una pancita que no tenía antes y siento que me ahogo cuando me abrocho los pantalones. Es más, ayer me tuve que acostar en la cama para ponérmelos, como cuando se usaban los jeans de tubo a finales de los ochentas y que entre más pegados te quedaban mejor y jalabas y jalabas sin respirar hasta que lograbas amoldarlos a tu cuerpo. Solo que esta vez no eran de tubo, eran más bien de esos de pata de elefante que ahora andan de moda. No, no me malinterprenten, obvio que el problema no eran las patas, sino la cinturita. Lo acepto, se me quedaron atorados al nivel de la cadera y no lograba subirlos, ni cerrar el cierre correctamente, para el caso. Pero bueno, lo bailado nadie me lo quita. Qué buena estuvo la Navidad en casa de la Luchis. Sus romeritos eran como salidos directamente del banquete de los Dioses, el mole picosito, pero dulce al mismo tiempo, y esas tortitas de camarón, en su punto… uff. Y el bacalao ni se diga, hasta me chupé los dedos. Y esa ensalada Navideña, que más que ensalada parecía postre, con su crema bien especita y hartas manzanas y nueces… Y ya le paro porque por estar recordando cosas que no ya se me hizo tarde. Y con eso de que no hay gasolina prometí seguir en los buenos pasos, poner mi granito de arena para no hacer más bulto del necesario, y caminar. No porque qué rollo. Que si está bien, que si no, que si para qué, que si no tiene caso, que si combaten la corrupción, que si nos dan atole con el dedo… Ya dejen de dar lata, pues. No queda más que esperar y ver si todo esto sirvió de algo. Huachicoleros. Por esta que antes del desabasto nunca había oído esa palabra. Qué cosa. ¡Jijos, me duele todo mi hermoso cuerpo, eh! ay oye, esto de caminar justo después del ejercicio está medio cañón. ¿Y si mejor tomo un taxi? No. Dije que caminaba y camino. Todo sacrificio es bueno para lograr mi objetivo. Lo que no me cabe así que digamos muy bien en mi cabeza es que con todo y todo lo que le di al bailongo en la fiesta del fin de año no baje ni medio gramo…lo que me hace pensar que igual y esto de la zumba no es tan buena idea, no sé. Me voy a pesar llegando a la casa a ver que tal me fue hoy, porque con esta caminata y una hora de ejercicio si que debo de perder algo, no manches. Oye, esta calle está muy larga, nunca me había fijado que las calles de la Ciudad de México son así como eternas, qué cosa. Y para colmo hay puestos de tamales y pan dulce en cada esquina a esta hora. Y la gente entrándole a gusto. Hay que decir que huele de lo más delicioso, que antojo la torta de tamal que se estaba comiendo el trajeado ese. Aunque si se ve que algunos puestos tienen más éxito que otros. Unos tienen una cola como de gasolinera en estas fechas, y otros están desolados. Pobres, tendrán que revisar el sazón, se me hace. ¿Y si me echo un tamalito? No, es que afán de poner la tentación por todos lados… mejor me apuro que ahora si ya voy re tarde. Y todavía me falta un buen cacho de avenida para llegar a la chamba, recuérdame ¿a qué hora se me ocurrió esta gran idea? Y según yo prometí hacerlo 3 veces a la semana. Neta que que fuerza de voluntad tengo. Soy una santa. Y pensar que el Chacho a de estar a penas abriendo el ojo. Huevón. Ese sí que necesitaría una buen régimen. Porque no me dio el corazón para decirle, pero antier que echamos patrulla, un segundito más y me asfixia. Me apachurró así bien gacho y yo fingí como que que rico pero mejor cambiamos de posición, así para que como que no quiere la cosa pensara que yo también participo y tengo ideas originales en nuestros intercambios cachondos. Es buen tipo, pero si le falta enjundia. No sé si así se diga pero me gusta esa palabra: enjundia. Suena chingón. Y volviendo al Chacho, si estoy clavada, pero no así que digas clavadísima. Me gusta, me la paso bien cuando estamos juntos, pero no sé, como que no me acabo de enamorar, lo que se dice, enamorar. Y lo peor es que él si anda cacheteando las banquetas por mí. Digo, no quiero parecer mamona, pero se le nota. Se la pasa mandándome mensajitos con emojis de corazones, de florecitas y luego me escribe cada cosa que hasta me sonrojo nomás de acordarme. En la cama es bueno, así, sin más. Pero como es medio machín no me atrevo a guiarlo demasiado, si me gusta que piense que soy una mujer activa, pero a él le gusta sentir que maneja la situación. Yo se que el quisiera que avanzara la cosa, y que hasta se imagina que un día de estos vamos a acabar viviendo bajo el mismo techo, y eso también me tiene medio nerviosa, cosa que tampoco ha sido muy buena para mi estado físico…si no nomás son las fiestas. Tengo hartas cosas en la cabeza, ni para que negarlo. Mi familia me mete la presión de que como a mi edad sigo soltera, y lo peor, viviendo sola en esta capital tan llena de gente y de peligros. Por más que les digo que tengo la situación bajo control ellos insisten. Me choca esta sociedad tan machista. Yo la verdad no me siento intranquila o incómoda de salir sola y mantenerme. Me gusta mi independencia. En el salón gano bien y me alcanza para vivir dignamente. Y si que quiero una familia y tener hijos un día, pero cuando encuentre a la persona correcta, no con cualquiera. Y no estoy segura que esa persona sea el Chacho. Ya veremos. Por lo pronto disfruto del momento y cuando me agobie demasiado lo mando al carajo y listo. Total, no será el primero, ni el último. Ya me ha tocado sufrir a mí cuando me dejó el cabrón del Memo. Con ese si que me clavé y ya ves, para lo que me sirvió. Desde entonces yo muy digna. No me vuelve a pasar. Uff, ya, ahora si me agoté y esta calle que no se termina. Ahí a lo lejos veo el Superama, ya, por fin. Un último esfuerzo, piensa en los resultados. No por nada pero ahora si ya tengo hambrita. Me merezco un alguito. Me voy a pasar al puesto de Doña Mari, tiene cosas bien sanas. Espero que ya haya llegado la señora con los nuevos tintes porque si que me costó convencer a la Azucena que me dejara hacerle su color otra vez. Cuando me dijo que el que le apliqué la semana pasada no había tenido el éxito que esperaba y que la neta prefería hacer cita con Meche casi me da un patatús. No, porque aceptar que se vaya con la Meche sería mi muerte asegurada. Como si aceptara ante el mundo que soy pésima estilista, y que necesito que alguien, y sobretodo que la Meche, con lo que se cree ya de por si, repare mis errores, y eso si que no. Le rogué que me diera otro chance de demostrarle que puedo hacerle un look super fashion. Y que además el que me pidió le había quedado bastante bien, y no entiendo porque no le gustó a su galán… Después de un rato aceptó pero me amenazó bien feo. Que si esta vez no le gusta en primera no me paga y en segunda se va a otro salón, ya ni con la Meche. No sé… según ella dice que me pidió un color “frozen estroberry” con mechas tipo babylights platino y que el novio le dijo que era más bien un color tipo catsup tirándole a salsa mil islas, que cual “estroberry” ni que nada. Que parecía como si acabara de tener un accidente en el Macdonalds. Eso dijo. Me pegó duro en mi amor propio, ni para que negarlo. Pero aceptar que me equivoqué en la mezcla delante de una clienta, nunca. Tengo mi orgullo. Así es que le pedí a la señora que me fuera a comprar tinte del bueno, y de tonos bien de moda, ahora si no quiero problemas. No bueno, ahora si estoy a punto del sofocamiento. De plano ya no puedo respirar. Ya, aquí me paro. Se ve bueno.

– Oiga, buenas joven. ¿Me da una ensalada de frutas por favor?

– Buenas seño. ¿Le pongo sandía, melón y piña?

– Nada más piña.

– ¿Yogurt y miel o queso cottage?

– No, mire joven, póngale cebolla y cilantro. Y carne al pastor. Y sabe qué, unas cinco tortillitas porfa.

– Ya no le entendí bien señorita… ¿quiere tacos al pastor?

– No joven, no quiero tacos al pastor, y no me vea con esa cara. Clarito le pedi ensalada de piña, ¿no? Solo cambié el acompañamiento, no es tan complicado, ¿o si? ¿Qué, algún problema?

– No seño, al cliente lo que pida, no faltaba más.

– ¡Sale una ensalada de piña con cebolla y cilantro, carne al pastor y cinco tortillas!

– No bueno, que gente mal pensada, que le pasa…

– Y no se le olvide la salsa verde joven, y muchos limones. Ah, y una coca, para acompañar.

– Y ustedes, ¿qué?, ¿qué me ven?

propositos-año-nuevo

 

La Pastorela

Ya sé que te lo prometí virgencita. Créeme, lo sé mejor que nadie… Y te juro, en buen plan, pensaba cumplir mi promesa, de veras.

Neta. Sabes que no fue mi culpa.

Es que también, a quién se le ocurre ponerme a mi en tú papel. Si ya saben como soy pa’ que me invitan caray…

Ya me latía desde que saqué el bendito papelito que me estaba metiendo en problemas. Me podría haber tocado ser una pastora, o un diablito, o ya de perdis una oveja o uno de los peces en el río. O por qué no, la campana sobre campana o ya, de plano el burriquito. Si hasta recé mientras lo abría y ni así me libre de la sentencia.

Ahí clarito y en letras mayúsculas estaba bien marcado: LA VIRGEN MARIA.

Ya mejor hubiera estado que dijera: YA TE PUDRISTE MANUELA.

No, porque yo cuando me meto a algo, o lo hago al cien, o mejor nel. Ni le entro. Se lo dije directito al Javi cuando me invitó a participar en la pastorela:

-Si le entro, ensayamos y toda la cosa ¿eh?, me aprendo el papel como se debe y hasta me porto así como Dios manda en lo que es la pastorela, te lo juro por esta.

Y claro, en lo que decía te lo juro por esta me besé la cruz que estaba formando con mis deditos.

Lo que no sabía en ese momento, porque claro, como diablos podía yo saberlo si nunca en la vida había querido participar el muy canijo, es que él, si, él, el mismo que me quita el sueño y con el que sueño cuando logro dormir, ese, el que me vuelve loquita de amor y hace que mi corazoncito lata más de la cuenta, iba a aceptar participar y que pa’ colmo de mi mala suerte le tocaría ser José.

José, o lo que es lo mismo: SUFRE DURANTE TRES SEMANAS MANUELA.

Tres semanas de verlo, tenerlo así cerquitita, pedir la posada a su lado, caminar juntos de la mano, incarnos frente al pesebre… y no poder hacer nada de nada ni tratar nada de nada. Ni aunque sea imaginarme algo… nada mano, mal plan total, te lo digo yo virgencita.

Ni modo, me dije a mi misma. Te aguantas. Un juramento es un juramento.

La primera semana de ensayos fue como un martirio, ni más ni menos. El Tona guapísimo, como siempre y amable, además. Yo bien profesional. Eso sí, los pensamientos que me pasaban por la mente ni te los cuento, virgencita, pero neta que en cuanto me venían a la cabeza luego luego los controlaba. Además ya te dije que a mi me gustan las cosas serias, así es que con todo el dolor de mi corazón de no poder declararle al amor de mi vida mis sentimientos, me concentré en lo importante.

La pastorela avanzaba a las mil maravillas. Este año la escribió Juanita, que es re buena para esas cosas de la creatividad. Está bien chusca y ya se ve que la gente se va a carcajear de lo lindo. Te digo que hubiera preferido ser diablito caray, a ellos les toca decir las cosas más divertidas, hasta de doble sentido. Nosotros puras lindas y puras palabras, como debe de ser.

Total que ahí la llevaba virgencita, tú lo viviste conmigo y te consta.

¿Cómo podía yo adivinar lo que se venía? A ver, tú dime, ¿cómo? Era imposible saberlo. Sobretodo que ya te dije que me estaba portando yo más que bien.

Debe haber sido la proximidad. Digo, no sé, me imagino. Nunca habíamos estado tan cerca el uno del otro. De hecho yo nomás lo había visto en su puesto, y me daba harta vergüenza platicar con él. Hablar, sí, cuando le compro pollo hablamos de cositas de todos los días mientras me lo corta y me lo prepara así, tipo qué calor hace hoy o cuánta gente hay o cómo le ha ido, bien y a usted, pero y ya. Así es que conocernos, así conocernos, lo que se dice profundamente, pues no.

Pues figúrate que la segunda semana que empieza a echarme ojitos durante el ensayo. Bueno, tu misma lo viste, estoy segura. Mientras yo repetía mis líneas él me veía así bien coqueto, con esos ojitos pispiretos que tiene. Yo trataba de hacerme la que ni cuenta, pero qué quieres virgencita, es el hombre de mi vida, siempre lo he sabido. Y que el hombre de tu vida te haga ojitos es como sacarte la lotería cuando andas bien pobre, ¿si me entiendes?, no podía no voltearlo a ver, aunque sea. Se me hacía una grosería. Y más que el miércoles después del ensayo de plano se me acercó y se ofreció a acompañarme. ¿Qué hacía? Además lo hizo así bien indefenso, natural, pues. Se veía que no habían malos pensamientos detrás de su ofrecimiento.

Y no, ¿eh? Que me acompaña y más bien nos la pasamos riendo de todas las cosas que habían pasado en el día. Platicamos y platicamos y hasta entramos al patio de la iglesia para ver el nacimiento. Y que me dice, mira Manuela, ahí estamos tú y yo, bien juntitos, y que yo le digo que sí, que así nos vamos a ver ya con nuestros disfraces ¿qué te parece? Hasta sentí que la panza se me voltéo en ese momento pero te consta que me aguanté las ganas de lanzarle una indirecta. Luego, saliendo de ahí me invitó unos esquites en el puesto de afuera, el que se pone ahí al lado de de los tamales. La plaza estaba toda adornada con noche buenas y un árbol de Navidad gigante, lleno de luces y esferas de todos colores. Bien bonita y romántica, de veras y nosotros rete bien portados.

Los demás días siguió así bien lindo conmigo, pero sin más. Yo sufriendo, pero aguantando.

El problema ya más grave empezó la tercera semana el martes. Estábamos precisamente en la parte de la pedida de posada ahí donde se canta …pues no puede andaaaar mii esposa amaaadaaaa…cuando de repente siento que alguien me aprieta la mano y me hace un guiño viéndome directamente a los ojos. Claro que ese alguien era Tona virgencita y sobra decirte que casi me da algo ahí en medio de la sala de Lucrecia, pero te lo digo igual. No me atreví a hacer nada ahí tampoco.

Saliendo esa noche el Tona me volvió a acompañar y que a la hora de pasar otra vez por la plaza que me ve que yo estaba titiritando de frío y que se quita su chamarra y me la pone sobre los hombros de lo más caballeroso. No me pude contener virgencita, que me volteo y le doy un besito en la mejilla de lo más casto. El se puso todo rojo. Se quedó viéndome así bien tierno un segundito y en eso que me planta un besucón tan apasionado que me sacó completamente de onda, no me lo esperaba, te juro, después de esa escena tan inocente. No pude hacer nada virgencita, que me quedaba si no regresarle el beso. Esto que te cuento no cuenta ¿eh? pues no empecé yo y en ese momentito no estábamos en ensayo, así es que no me pareció hacer nada malo y además bien que terminando el beso y aunque estaba toda atolondrada y con ganas de seguirle le dije que era el primero y el último hasta que se terminara la pastorela, que yo había prometido portarme bien y que una promesa es una promesa.

El resto de la semana nos costó estarnos quietos, pero Tona es un hombre de palabra y no pasó de darme uno que otro picorete y de decirme que ya la andaba por hacerme cosas y salir conmigo enserio. Yo como gelatina, pa’ que te miento.

Total, llegó el día de la presentación en plena plaza en dónde habían colocado varias gradas para que se acomodara la gente, que por cierto, llegó de a montones. El escenario no podía estar más bello: luces en forma de estrella, un nacimiento viviente con ovejas, una vaca y hasta dos burros; el pesebre de madera bien bonito y lucidor y varias macetas con noche buenas todo alrededor.

Estaba todo perfecto, menos el clima. Estando ya casi en Navidad, el fríito se dejó venir enserio. Yo tenía congelado hasta el cerebro. Para calentarnos, Lucrecia había preparado un ponche que olía a gloria. Desde lejos se podían apreciar los aromas de las guayabas, los tejocotes, la naranja, la canela y las cañas de azúcar. En cuanto me acerqué me pasaron un vasito de unicel que humeaba más que delicioso. Ya le iba a dar un traguito cuando veo que Don Migue traía el piquete en la mano.

Fue más fuerte el frío que mis fuerzas. Me dije a mi misma que un chorrito no le cae mal a nadie y de veras lo pensaba virgencita.

Me tomé mi ponche de a poquito, difrutando el calorcito que me iba entrando al cuerpo y me hacía sentir cada vez más a gusto.

Justo cuando le di el último trago me llamaron para empezar la presentación.

Yo estaba, no se bien como explicarte, como en una nube suavecita, toda aguadita. Avance hasta el escenario y oí que me hablaba un ángel. Y sí, en efecto, era Juancho con todo y sus alas y hasta una coronita que lo hacía verse de lo más puro:

– Soy el Ángel Gabriel, me dijo, y vengo a darte una maravillosa noticia. Vas a tener un hijo y le pondrás por nombre Jesús.

– ¿Qué dices Juancho? ¿Cómo que un hijo, si apenas me he dado un beso con Tona, tas loco, de qué hablas?

El ángel se acercó a mi oido y con una voz mucho más enérgica me dijo, mientras en el público se miraban unos a otros sin entender nada:

-¡Reacciona Manuela, estamos en plena pastorela, qué te pasa!

Y yo en eso que capto y como despertando de un sueño le contesto:

-¿Pero como es eso posible ángel mío, si no conozco hombre alguno?

Y diciéndo eso, sabiendo que es súper falso, no que tú no conozcas hombre alguno, si no yo, virgencita, que me empieza a dar un ataque de risa de esos que no paran por más que yo trataba de hacer respiraciones profundas para calmarme.

La gente al principio callada.

En toda la plaza se oían solo mis carcajadas.

Entre más trataba de parar más risa me daba. En eso que se acerca José, o sea, el Tona y empieza a reírse también como un menso y luego el angel, o sea el Juancho, y poco a poco la gente del público. Y que se arma la carcajada general más grande que he oído en mi vida.

Y en eso, plof, que doy el azotón.

Perdí el equilibrio virgencita, qué quieres que te diga.

Y la memoria, pa’ acabarla de amolar.

No me acuerdo ni del Tona que se lanzó primero a despertarme a besos, como todo un príncipe azul, ni de luego cuando entró en pánico al ver que de plano no reaccionaba y sin pensarlo agarró la olla de ponche, que con el jijo clima ya estaba rete frío y me la volteó enterita sin chistar.

De que funcionó la estrategia, funcionó.

Aunque me dejó toda magullada.

Magullada, pero amada, aunque avergonzada virgencita. Muy avergonzada.

Lo bueno es que nos dieron chance de pasar otra vez el mero día de la Navidad, ¡te imaginas! Te juro mi virgencita, que esta vez no te hago quedar mal. Palabra.

Bueno me voy ya, que mi Tona me está esperando y ora sí me desquito.

¿Qué pues, ya pasó la fecha oficial, qué no? 

la-pastorela